Un lugar para crecer juntos

Un lugar para crecer juntos
Parque del Plata- Uruguay

jueves, 5 de mayo de 2011

CUENTOS PARA HACER YOGA CON LOS PEQUEÑOS II



TITO, EL ELEFANTITO…

(Un cuento para los que buscan su manada)


Habia una vez un elefantito que...le llamaremos....Tito (si, Tito de elefantito). Cuando era muy pero muy pequeño se perdió de su manada y por fortuna lo adoptaron unos monos que le proveyeron de alimento y le enseñaron las monerias típicas de los monos. En su primera infancia Tito se divertía mucho con los monos sin cuestionarse nada acerca de su propia naturaleza. Pero como ya se imaginaran nuestro elefantito fue creciendo y llegó...digamos....a su adolescencia (por decir algo, ya que no se ha comprobado cientificamente que los elefantes pasen por esta etapa) Pero bueno...asi fue que Tito comenzó a observar el comportamiento de los amigos que le rodeaban...vio que podian subir con agilidad a los árboles y balancearse por horas en las ramas y las lianas que colgaban de ellos... pero él (que aun no se habia dado cuenta que era un elefante) por más que lo intentaba no encontraba la forma de poder hacer esas cosas tan graciosas que hacían sus amigos. Ellos pasaban horas allá arriba y él solo podía limitarse a observarlos y reirse sin poder participar de otro modo. Comenzó a sentirse triste y a cuestionarse sobre su falta de habilidad y su torpeza y se fue encerrando hasta ya no querer compartir ni una sonrisa con ellos...ya nada le causaba gracia. En su mente solo daba vueltas la idea de conseguir subir a los árboles. Un día mirando el cielo vió pasar una bandada de gansos...observó el movimiento de sus alas y lo alto y rapidamente que podían desplazarse con este movimiento. Así se le ocurrió entrenarse para poder hacerlo y asi alcanzar la copa de los árboles y jugar mano a mano con sus amigos. Cada día al despertar salía a correr por un descampado de la selva agitando y agitando sus enorme orejas ("lo conseguiré" pensaba). Pero luego de tres semanas de practicar el ejercicio y no ver resultados pensó que necesitaría dedicarle más tiempo...y así fue que al final pasaba el día entero moviendo sus orejas hasta caer exhausto. Un día se trepó a una roca tres metros sobre el suelo para ver si era que necesitaba tomar un poco de impulso y se lanzó consiguiendo un buen trompazo contra el suelo que lo dejo estornudando por varios días. Ya estaba empezando a preocuparse...sus amigos ya casi no le hablaban porque creian que se habia vuelto loco y hasta le tenían miedo.Nadie entendía lo que pasaba por la cabeza de nuestro elefantito. Sólo un viejo mono....el mono más sabio y silencioso de la aldea pudo mirar con otros ojos las acitudes de Tito. Fefo (que asi se llamaba este mono-chaman) un día se acercó al elefantito mientras este corría como un loco de un lado a otro agitando sus orejas y le gritó "Tito,Titoooo" a lo cual el elefante sin dejar de correr por supuesto le contestó "¿queeeeeeee?" "Ya deja de correr...quiero ayudarteeeeeeee" Al escuchar estas palabras Tito paró en seco "¿Me ayudarás a volar?" El mono Fefo que era sabio y no solo por viejo (que vamos, ya sabemos que los monos no se andan peguntando las edades, que tontería) le mintió provisoriamente "SIIIII, claroooo" Entonces a Tito se le iluminó la cara y sonrió como hacia tiempo no lo hacía...su corazón parecía salirse del pecho de tan fuerte que latía....me parece escucharlo todavía....."Vamos, enseñame todo ahora...ahoraaaaaaa...vamos si, yaaaaaaa enseñame por fi, por fi, por fiiiiiii" "Tranquilooo- le contestó Fefo- ahora respira...para aprender esto debes estar calmado vamos respira así....conmigo...inhalo....cuento hasta tres....exhalo...." Así respiraron juntos por un rato hasta que Tito fue recuperando la calma...."bueno....estoy mejor....¿qué haremos ahora?" "Bien, dijo Fefo, debo mostrarte una cosa importante en el río, pero es lejos y mis piernas ya no responden como antes...deberás llevarme sobre tu lomo....queda a unos tres kilométros de aqui" "Clarooo- respondío Tito- subete ya y vamos" Fefo estaba feliz aunque no quiso demostrarlo mucho (jaja el mono reconocía que era un poquitin orgulloso y le gustaba ese rol de mono sabio y serio que tenía en su tribu)...en verdad recordó que la última vez que había paseado en el lomo de un elefante era cuando apenas tenía un año y eso lo hizó revivir esa alegría e inocencia de sus primeros años. Con esa alegría nuestro amado mono fue contando chistes y anécdotas que le hicieran más entretenido el viaje al desorientado de Tito..también lo hacía parar cada tanto para mostrarle las maravillas de la selva....le enseño el aroma y los colores de las flores....le hizo escuchar el canto de los diversos pájaros y el sol reflejándose en sus plumas...le habló del misterio de la luz y de la sombra.....Tito estaba maravillado....se sentía tan pero tan feliz que hasta llegó a olvidar para donde iban y con que finalidad...Una de las cosas que le enseño Fefo fue al observar un camino de hormigas....¿cómo no pierden el camino? le había preguntado Tito...y Fefo le explicó que se reconocían por el olor...que podían identificarse de esa forma y así trabajaban juntas sin perderse por los caminos...que lo que hacía poderosas a las hormigas no era su tamaño sino su capacidad de trabajar unidas con la misma finalidad. Asi siguieron de charlas y risas...cada tanto Tito decía sus buenos disparates y Fefo seriamente le respondía que se comportara (aunque por dentro moría de risa al escuchar los absurdos de Tito). Llegaron a la orilla del río....el lugar era lo más parecido a un paraíso que hayan visto jamás. A Tito le atacó la ansiedad otra vez al recordar la promesa de Fefo..."bueno...ya estamos...¿ahora me vas a enseñar a volar?" "Tranquiloooo - repitió Fefo- vamos a disfrutar un poco del paisaje primero" Y asi observaron los peces que saltaban en el río...escucharon el sonido del agua que fluia armoniosamente entre las rocas....sintieron el viento que jugaba con las hojas....y Tito comenzó a recuperar la calma..se sintió invadido por una paz indescriptible.... Entonces Fefo le sugirió "Vamos a acercarnos al río y a observar las aguas" Se acercaron hasta mojar sus patas en la orilla y al observar la superficie Tito pegó un grito "¡¡Hay un bicho enorme en el agua!!!" Fefo esta vez no pudo contener la risa "No es un bicho enorme...es tu reflejoooo" "¿Mi qué?-contestó Tito desconcertado" "Tu reflejo....ese eres tú que te ves a ti mismo en el espejo del río...el río te devuelve tu imagen" "¡¡¡No es verdad- protestó Tito- No soy tan grande!!!! ¡¡¡Como puede ser...con razón mis amigos no me quieren más....soy un mono deformeeeeee!!!! "TITOOOOO ESCUCHAME- y esta vez Fefo estaba serio de verdad- debo decirte algo muy importante: NO ERES UN MONOOO....ERES UN ELEFANTEEEEE" "Pero que es un elefante?"preguntó Tito desconcertado. "Un elefante es alguien como tú...un elefante es un ser grande y fuerte...con una trompa larga, fuerte y flexible para ayudar no sólo a los de su manada sino a todos los animales de la selva" Tito quedó pensativo un rato y Fefo lo dejo en su silencio al saber que la noticia que acababa de darle era verdaderamente muy movilizadora.....Al cabo de un largo rato Tito preguntó timidamente..."¿Los elefantes vuelan?" Fefo sonrió con ternura...¿cómo explicarle que no? "Bueno- le dijo- no vuelan lo que se dice volar con su cuerpo...pero vuelan de una forma mucho más interesante" Otra vez se iluminó el rostro de Tito "¿Cómo volamos?" "Te diré....los elefantes vuelan cuando hacen algo desde el amor y la alegría que pueda a su vez hacer felices a los otros....entonces su corazón se siente volar....es una sensación maravillosa" Tito otra vez quedó pensando ......"¿Donde hay más elefantes? Me encantaría conocerlos y saber que cosas hacen para que vuele su corazón" "Bueno...te seré sincero- le contestó el mono sabio- yo no sé donde hay otros elefantes pero si te puedo enseñar a que los encuentres...a que encuentres a tu verdadera manada...verás....lo primero que debes hacer es tener el verdadero deseo de encontrarla (eso ya lo tienes por lo que veo) luego debes sostener ese deseo firmemente todos los días y al despertar invocar a tu manada...debes decir "ya estoy en camino de encontrar a mi manada...cada vez está más cerca" y ese pensamiento lo colocas en una hermosa burbuja rosada (el mono había escuchado eso de un cuento infantil que contaba una madre por las noches....porque tenía el don de la telepatía aunque pocos lo sabían) y se lo envías al universo para que él encuentre la forma de acercarte a ellos" ¿Quién es ese señor Universo?" preguntó Tito imaginado un mono enorme...."El Universo en verdad es como un papá y una mamá que se encargan de que todo funcione a la perfección en la naturaleza...pero no tienen una forma física....son solo inteligencias sin un cuerpo ni una cabeza que podamos ver" Tito no entendió demasiado bien pero confió en que así sería y a partir de ese día en vez de andar corriendo y sacudiendo sus orejas como un loco se dedicaba a llenar el espacio de burbujas rosadas....y....bueno...no se conoce muy bien el verdadero final de la historia pero cuenta una leyenda que un día Tito al fin pudo encontrarse con sus hermanos y entre todos construyeron un puente maravilloso sobre el río para que por él pudieran pasar todos los animales de la selva...especialmente los que no sabían nadar ni volar o eran muy pequeños para hacerlo.....

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